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El frenazo económico provoca un nuevo récord del paro registrado
El total de desempleados apuntados a los servicios públicos de empleo aumenta por cuarto mes consecutivo y llega a 4.420.462 personas. -La afiliación cae en 111.782 ocupados

El paro despide los últimos días de Gobierno socialista con un nuevo récord. El registro de los servicios públicos de empleo contabilizó 59.536 desempleados más en noviembre, lo que eleva este colectivo a un máximo de 4,4 millones de personas tras cerrar su cuarto mes consecutivo al alza. La cifra, comunicada esta mañana por el Ministerio de Trabajo, duplica con creces la registrada el año pasado y casi coincide con la de noviembre de 2009, cuando se vivía lo que entonces parecía el momento más duro de la crisis. En la serie histórica solo el dato de 2008 empeora los de 2009 y 2011.

Los servicios siguen acumulando la mayor parte de los nuevos parados, aunque todos los sectores, salvo la agricultura, registran nuevos demandantes de empleo. El más sorprendente es el colectivo de aquellos que se incorporan por primera vez al mercado de trabajo, el colectivo sin empleo anterior, a pesar de que los expertos hace tiempo que esperaban un descenso en las personas nuevas que buscan trabajo.

Noviembre es un mes en el que suele aumentar el paro (lo hace en toda la serie comparable de la que dispone el Ministerio de Trabajo, que abarca desde 1997), aunque estos registros son superiores a los de los años de bonanza. Con ser elevada la cifra de 4,4 millones de parados que arrojan los servicios públicos de empleo, no refleja en toda su magnitud el deterioro del mercado laboral. El dato homologable con Europa roza los cinco millones de parados, según la encuesta de población activa -el mejor termómetro del mercado laboral- del tercer trimestre del año.

El deterioro económico de estos años ha creado una equiparación casi absoluta en el número de hombres y mujeres parados. Las mujeres suman 2,24 y los hombres, 2,18. La mayor destrucción de empleo que se ha producido en el sector de la construcción y otros auxiliares, que ocupan principalmente a hombres, ha provocado el giro en unas cifras que hace unos años eran más acusadas entre las mujeres.

Ninguno de los indicadores del mercado laboral en el mes de noviembre permite extraer una lectura optimista. El número de contratos suscritos desciende tanto en el mes (casi el 6%) como en el año (un 3,15%). Lo más preocupante es el retroceso de la contratación indefinida: en noviembre se contabilizó casi una cuarta parte menos de los contratos fijos que había hace un año, lo que da idea de que esta fase de la crisis se ha saldado con el deterioro del empleo de mayor calidad. Con este nuevo descenso, el peso de los fijos sobre las nuevas contrataciones se sitúa en el 6,89%, el volumen más magro registrado en ese mes desde 1996, un año en que se dispararon las contrataciones eventuales.

El escaso interés de las empresas por contratar ahora a trabajadores indefinidos queda evidenciado en el ocaso del contrato con despido más barato, el fijo con indemnización de 33 días por año trabajado, frente a los 45 ordinarios. Esta fórmula vuelve a descender en el mes y respecto a noviembre de 2010 se reduce prácticamente a la mitad, con poco más de 18.000 contratos suscritos bajo esta modalidad. El llamado contrato de fomento apenas representa ya uno de cada cuatro de los nuevos suscritos, pese a que fue la fórmula estrella de la reforma laboral, que lo extendió prácticamente a todas las nuevas contrataciones. La caída de este contrato se produce a pesar de que el Gobierno abrió de nuevo en agosto la posibilidad de reconvertir a este contrato cualquier temporal, sin ningún tipo de restricciones.

Más representativas del pulso del mercado -en especial de la destrucción de empleo- resultan las afiliaciones a la Seguridad Social. Tras una recuperación que se mantuvo durante buena parte del año, el sistema empezó a perder cotizantes en agosto y el ritmo de caídas anuales se ha ido agravando, de forma que el dato de noviembre representa el descenso interanual más intenso (un 2,07%) desde abril de 2010. En el último mes, 111.782 afiliados han dejado de serlo, una cifra que resulta algo más leve (72.075) si se depuran los efectos estrictamente atribuibles a la temporada. En el último año la pérdida de cotizantes alcanza los 364.179.

Tras el descenso mensual de octubre, el gasto en prestaciones por desempleo aumenta un 1,8% en noviembre, hasta 2.461 millones. La evolución anual del gasto es sintomática del agravamiento de la crisis laboral. Aunque la partida abonada sigue siendo más reducida que hace un año, la velocidad de caída es cada vez más leve (ahora un 4,4% frente al 10,8% que llegó a registrar en abril de este año, cuando el ritmo de salidas del desempleo superaba el de las nuevas entradas).

Fuente: El País
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