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Los depósitos estructurados, bolsa con un plus de seguridad
Entidades como Popular, Sabadell y Bankinter ofrecen depósitos combinados y referenciados a bolsa. Una opción más segura que la inversión directa en renta variable, aunque conviene mirar la letra pequeña.

¿Ha llegado el momento de entrar en bolsa? La pregunta no es fácil de responder, ni siquiera para los analistas. Si las autoridades europeas anuncian medidas contundentes para luchar contra la crisis de la deuda, las bolsas podrían experimentar una remontada espectacular, según algunos expertos. Pero otros advierten de que la volatilidad va a seguir presente en los mercados y que los problemas de crecimiento económico no son tan fáciles de solucionar de la noche a la mañana.

Sin embargo, el inversor conservador cuenta con algunos instrumentos a su alcance que le permiten posicionarse en el mercado de renta variable, pero con un plus de seguridad. Es el caso de los depósitos estructurados, que mezclan la garantía de estos productos bancarios con la posibilidad de beneficiarse de un repunte bursátil.

Ahora bien: la complejidad de estos productos no siempre los hace fáciles de entender. “Nunca son recomendables a la hora de invertir todos nuestros ahorros, solamente podemos tenerlos en cuenta cuando se trata de complementar una cartera. Además, hay que analizar cada caso en particular, ya que a menudo la letra pequeña los convierte en productos opacos”, comenta Javier Flores, de la Asociación Europea de Inversores Profesionales.

Fundamentalmente, existen dos tipos de depósitos de estas características: referenciados y combinados. Los referenciados ofrecen una rentabilidad variable que depende de la evolución de una o más acciones o índices bursátiles. El inversor siempre tiene el 100% de su capital protegido, sea cual sea la evolución del subyacente.

Pero si las acciones no suben según lo acordado, la rentabilidad será del 0%. Por tanto, en términos de nivel adquisitivo, el cliente perdería el equivalente a la inflación en el periodo. Los vencimientos de estos productos suelen oscilar entre los tres y cinco años.

Los bancos suelen construir este tipo de depósitos utilizando instrumentos derivados, lo que les permite jugar con el apalancamiento. El problema de cara al cliente es que a menudo el requisito impuesto por el banco no consiste sólo en que una acción suba en un periodo determinado, sino en que lo hagan tres o cuatro acciones al mismo tiempo. “Generalmente están diseñados con derivados sobre subyacentes que el banco emisor ya tiene en cartera, de modo que son productos muy convenientes para la entidad.

Sin embargo pueden resultar más arriesgados de lo que en un principio aparentan para el inversor, ya que es a menudo difícil que las condiciones exigidas para el cobro del cupón se den de manera simultánea en todos los subyacentes”, explica Flores.

Además, y suponiendo que las condiciones requeridas se produzcan, las entidades no suelen trasladar el 100% de la revalorización de las acciones, sino que reducen este porcentaje al 50% o 75% o bien trasladan la revalorización de la acción que menos haya subido. Algunas, como Lloyds International, ofrecen un cupón fijo si la cesta de acciones propuesta tiene el comportamiento deseado.

En el caso de los depósitos combinados, la estrategia es completamente distinta. La entidad ofrece un cupón fijo muy tentador (entre el 3 % y el 6 % TAE a doce meses), aunque sólo para una parte del capital invertido. El resto debe dedicarse a la inversión en otros productos financieros de mayor riesgo, generalmente fondos de inversión de la gestora del banco.

Esta estrategia resulta muy beneficiosa para la entidad, ya que le permite captar pasivo de cara a sus necesidades de liquidez e incrementar sus captaciones en otras áreas de negocio. Para evitar posibles fugas de capital, el banco obliga a la permanencia del cliente en el fondo de inversión durante al menos un año. El cliente puede elegir el fondo que desee dentro de una gama más o menos amplia, en función de la entidad.

Pero habitualmente, le está restringido complementar su inversión en depósitos con la inversión en fondos monetarios. Los monetarios no sólo son los productos menos rentables para el banco (su comisión de gestión es la más baja), sino que además compiten directamente con los depósitos bancarios, ya que su nivel de riesgo es el más bajo. Pero a diferencia de los depósitos, el ahorro captado en monetarios no sirve para incrementar la liquidez del banco, ya que los activos de los fondos se mantienen fuera del balance de la entidad.

Otros depósitos combinados mezclan la imposición a tipo fijo con la inversión en acciones del propio banco. En este caso, el inversor debe tener en cuenta la posible minusvaloración de la inversión que podría provocar una caída en la cotización de la entidad. Especialmente con las perspectivas que rodean al sector financiero en el corto plazo.

Fuente: Expansión
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