|
| |
 | Lo que el cambio se llevó
Fuente: El Mundo, 25 de ener ode 2010
Curiosamente, fueron los mismos vientos de cambio que propulsaron a Obama a la presidencia los que han asestado un duro golpe a su nave. En Massachusetts, un electorado enfadado y con hambre de sangre, castigó al partido que identifica ya con el 'establishment', igual que hiciera el año pasado con el partido ahora en la oposición.
Tres son los factores que explican los apuros de la Casa Blanca:
Un empleo que no arranca. Obama no se cansa de recordar a los norteamericanos que hace sólo un año el país se enfrentaba a un posible 'crack' tan tremendo como el de 1929, por lo que las cosas no han salido tan mal. Pero el argumento no convence a una población impaciente, a quien gustaría ver que el paquete de estímulo económico empezara a crear ya puestos de trabajo. A un año de su investidura, los electores ya se han olvidado de Bush, y culpan a Obama del estancamiento económico.
Gran ambición, gran riesgo. Ya cuando era candidato, Obama dijo que quería que su presidencia fuera 'consequential', es decir, que no se conformaba con gestionar el país, sino que pretendía cambiar la cultura política norteamericana. ¿Y qué mejor forma de hacerlo que aprobar una reforma de la sanidad que hace décadas que se resiste a todo presidente que lo intenta? Pero ya se sabe, cuánto más ambiciosa es una empresa, mayor el riesgo de fracasar.
Obama no midió con precisión el miedo a un déficit desbocado que provocaron entre los independientes los paquetes de rescate financiero, y de estímulo económico. Sumar a estos programas la reforma sanitaria, convenció a muchos que Obama respondía al estereotipo que los republicanos vienen creando de sus adversarios como unos derrochadores: 'tax-and-spend democrats'. Y es que, a pesar de su rotunda victoria en 2008, los EEUU continúan siendo un país conservador.
Los republicanos unidos, no han sido vencidos. El golpe que ha recibido Obama es un éxito de los líderes republicanos, y su ala más conservadora. Es gracias a la unidad sin fisuras demostrada por los republicanos que le han sido negadas al presidente numerosas victorias que habrían apuntalado su imagen Poco a poco, a base de repetir a coro un mismo mensaje -sea cierto o no, como los famosos -death panels-, éste ha ido calando en una parte del electorado.
Tras un año en la Casa Blanca, Obama emerge magullado, habiendo perdido buena parte del brillo que desprendía hace apenas unos meses. Sin embargo, es demasiado pronto para escribir su obituario político. Aún falta mucho para el 2012, e incluso para las legislativas de noviembre, y Obama tiene mucho tiempo para reinventarse, y aprender de sus errores.
De hecho, los vientos de cambio de Massachusetts no sólo se han llevado la mayoría cualificada de los demócratas en el Congreso, si no que parece que también el Obama más tecnocrático y racional. En sus últimas comparecencias, el presidente ha sacado a relucir su cara más populista, lanzando una cruzada contra el odiado Wall Street.
Ante el populismo republicano, y del movimiento del Tea Party, Obama ha decidido responder en su mismo terreno de juego. Habrá que ver si, con este cambio de estrategia, en este segundo cuarto de su presidencia es capaz de llevarse el gato al agua. |  |
 |
|  |
|